En el momento que te subes a una avioneta sabes que lo que estás viviendo no se parece a nada que hayas probado antes. Cuando te sientas en la cabina, tienes los mandos ante ti y empiezas a acelerar por la pista de despegue, comprendes que va a ser uno de esos días inolvidables. Cuando ya habéis alcanzado cierta altura y miras hacia abajo, ya no te queda ninguna duda: volar en avioneta ha sido un gran acierto.
Datos reales obtenidos a partir de las reservas de Yumping.